Tanto Huracán como Atlético de Rafaela salían al campo de juego sabiendo que, de cosechar los tres puntos, conseguirían dos metas importantes tras el objetivo del ascenso: sacar ventaja ante un rival directo, y treparse a la punta del torneo, aunque sea por un par de horas. Un marco de mucha presión, que, al inicio, fue mejor interpretado por los locales: más adelantados en el terreno, y tratando de atosigar al equipo del “Turco” Mohamed, que sufría cuando Rafaela explotaba las espaldas de Poggi y Solana. Así tiene la primera clara el equipo local: tras centro de Lázaro, Bieler remata de cabeza, con mucha violencia y dentro del área chica, aunque la pelota se va por sobre el travesaño.
Lo cierto es que Huracán dejaba espacios, pero no traducía esos riesgos sufridos en defensa en una buena producción ofensiva, conformándose solo con algunas genialidades de Milano por derecha. Lo curioso es que el equipo, luego de aminorar el avance inicial de Rafaela, encontró la llave ofensiva en la tranquilidad y la simpleza. Bajo esos conceptos Barrientos logró dejar solo a Larrivey quien, tras un desajustado “achique” de la defensa local, definió de manera débil ante la figura de Barovero.
Pero como todo “futbolero” sabe, los goles se anuncian: tan solo cuatro minutos después, cuando el cronómetro marcaba los quince, Larrivey volvió a quedar solo, ante la pasividad de la defensa local y, tras gran habilitación de Poggi, levantó la pelota sobre el arquero para poner el uno a cero.
El gol le sirvió a Huracán para organizarse en el medio, pero siguió regalándole gran parte del terreno a Rafaela. Esa tendencia a esforzarse en la recuperación recién cuando los locales se acercaban al área grande fue una constante durante todo el partido, y se la empezó a pagar cara ya desde los veinte minutos, cuando C. Díaz fue amonestado tras una infracción grosera. Así quedaron planteadas las cosas: Huracán dejando venir, a veces demasiado, a Rafaela y aprovechando los espacios con Poggi y Milano.
Los locales tuvieron las suyas y Huracán también las tuvo: a los treinta y cinco minutos del Primer Tiempo Milano ponía el dos a cero tras un nuevo desajuste defensivo, pero al mismo tiempo el Juez de Línea interpretaba, totalmente equivocado, posición adelantada.
De cualquier modo era claro que Huracán cerraba mejor el Primer Tiempo, porque Cellay le tomaba el pulso a los delanteros rivales, y Poggi empezaba a asociarse con Milano. Es este último quien, al minuto cuarenta y cinco, vuelve a quedar solo ante el arquero, aunque de nuevo el Juez de Línea señala un fuera de juego inexistente. Atlético de Rafaela se va al vestuario cansado y falto de ideas.
Frente a esa situación Ghiso, Director Técnico de los locales, entiende que solo un golpe de timón puede sacar a su equipo: empieza el Segundo Tiempo con Celaya en cancha, y una línea defensiva que pasa a estar compuesta por solo tres jugadores. Paradójicamente, y a pesarde que los cambios tácticos tenían como objetivo aumentar el volumen de juego asociado, Rafaela hace negocio con pelotazos. Y de ese modo encuentra su premio, sin merecerlo de ningún modo: solo ocho minutos y una pelota aislada que Solana no logra despejar dentro del área chica se transforma en gol tras definición de Lázaro.
Es cierto, los locales encontraban el gol con muchísima suerte, pero justo es decir que Huracán empezaba a mostrar flaquezas defensivas, y a pagar cara la amonestación de C. Díaz, quien debía ser auxiliado por Sánchez Prette o Poggi: dos jugadores encargados de la creación ahora más abocados a la marca.
De este modo un equipo cuya virtud para conseguir la ventaja había sido el orden, empezó a mostrar cada vez más desajustes, situación cristalizada en una amonestación a Barrientos, luego
de que este “solucionara” con una fuerte infracción otra descompensación en defensa.
Se acercaban los quince minutos de juego y, con esas amarillas a cuestas, Huracán comenzaba a mostrar, como sucede habitualmente, sus diez minutos de desconcentración total, aunque Rafaela no supo que hacer con ellos.
Ante esa situación Mohamed reaccionó con un cambio: Gordillo por Coyette. Un nuevo volante recuperador para soltar más a Sánchez Prette en ataque. El cambio produce efecto en el partido. Huracán deja avanzar hasta tres cuartos de cancha, y la pasa mal en defensa, pero tiene sus chances en ataque. Porque, si bien regalaba terreno y perdía pelotas en el centro del campo, la defensa local continuaba teniendo una noche negra. En ese marco “El Turco” entendió que el juego del equipo debía ser coherente con la adrenalina del partido. Al “golpe por golpe”, casi sin juego asociado en el medio, y disputado solo en las dos áreas, contestó con la inclusión de Goltz en defensa y Guerra en ataque, afuera los carrileros, Poggi y Solana.
Bajo ese esquema Huracán tuvo la victoria en las manos porque Atlético comenzó a mostrar el mayor desgaste físico con el correr de los minutos: pasaron cerca remates de Cellay, Larrivey, Sánchez Prette y hasta Gordillo de media distancia. Y así se diluyó el partido, con los locales agotados, y con un Huracán carente de ideas, o de un delantero goleador (como lo fue Casas en su momento), que le permitiera sellar el triunfo ante un debilitado equipo local.
Ese marco final fue el que dejó en los hinchas de Huracán sensaciones encontradas: porque el punto no hubiera sido tan mal resultado en la previa, pero, una vez que Ruíz decretó el fin del partido, todos los “quemeros” sintieronla bronca de saber que tan solo con un poco más de empuje Huracán hubiera conseguido los tres puntos. Los jugadores deberán entender que sólo con goles se hacen los campeones, y que deben aprovechar, como lo hacen los rivales, los minutos de sosiego total que tienen todos los equipos de la categoría, sin excepción. Huracán se muestra indefenso cuando lo quieren arrollar, pero no empuja cuando el rival flaquea.
En cuanto al resultado, solo el tiempo (aunque en buena media también los seis minutos restantes frente a Tiro Federa) dirá si se trato de un punto rescatado o perdido.
Las tres claves del partido:
*Falta de personalidad ofensiva: aunque Rafaela tuvo más la pelota, fue Huracán el que generó más situaciones de peligro. Sin embargo volvió a mostrarse “indeciso” y falto de empuje a la hora de definir las jugadas, a pesar de tener en frente una defensa que tuvo una actuación demasiado floja.
*Desconcentración: como apuntamos en las fichas de todos los partidos, ningún equipo de la categoría se salva de sus minutos de “pasividad total”. La diferencia es que Huracán los sufre en su contra, pero no los aprovecha a su favor.
*Los líneas: es cierto que tanto Díaz como Barrientos hicieron méritos de sobra para irse expulsados (así como también Bieler), pero dos goles mal anulados a Milano en un lapso de 10 minutos es demasiado.
JM / fotos diarios La Opinión y Castellanos de Rafaela
Lo cierto es que Huracán dejaba espacios, pero no traducía esos riesgos sufridos en defensa en una buena producción ofensiva, conformándose solo con algunas genialidades de Milano por derecha. Lo curioso es que el equipo, luego de aminorar el avance inicial de Rafaela, encontró la llave ofensiva en la tranquilidad y la simpleza. Bajo esos conceptos Barrientos logró dejar solo a Larrivey quien, tras un desajustado “achique” de la defensa local, definió de manera débil ante la figura de Barovero.
Pero como todo “futbolero” sabe, los goles se anuncian: tan solo cuatro minutos después, cuando el cronómetro marcaba los quince, Larrivey volvió a quedar solo, ante la pasividad de la defensa local y, tras gran habilitación de Poggi, levantó la pelota sobre el arquero para poner el uno a cero.
El gol le sirvió a Huracán para organizarse en el medio, pero siguió regalándole gran parte del terreno a Rafaela. Esa tendencia a esforzarse en la recuperación recién cuando los locales se acercaban al área grande fue una constante durante todo el partido, y se la empezó a pagar cara ya desde los veinte minutos, cuando C. Díaz fue amonestado tras una infracción grosera. Así quedaron planteadas las cosas: Huracán dejando venir, a veces demasiado, a Rafaela y aprovechando los espacios con Poggi y Milano.
Los locales tuvieron las suyas y Huracán también las tuvo: a los treinta y cinco minutos del Primer Tiempo Milano ponía el dos a cero tras un nuevo desajuste defensivo, pero al mismo tiempo el Juez de Línea interpretaba, totalmente equivocado, posición adelantada.
De cualquier modo era claro que Huracán cerraba mejor el Primer Tiempo, porque Cellay le tomaba el pulso a los delanteros rivales, y Poggi empezaba a asociarse con Milano. Es este último quien, al minuto cuarenta y cinco, vuelve a quedar solo ante el arquero, aunque de nuevo el Juez de Línea señala un fuera de juego inexistente. Atlético de Rafaela se va al vestuario cansado y falto de ideas.
Frente a esa situación Ghiso, Director Técnico de los locales, entiende que solo un golpe de timón puede sacar a su equipo: empieza el Segundo Tiempo con Celaya en cancha, y una línea defensiva que pasa a estar compuesta por solo tres jugadores. Paradójicamente, y a pesarde que los cambios tácticos tenían como objetivo aumentar el volumen de juego asociado, Rafaela hace negocio con pelotazos. Y de ese modo encuentra su premio, sin merecerlo de ningún modo: solo ocho minutos y una pelota aislada que Solana no logra despejar dentro del área chica se transforma en gol tras definición de Lázaro.
Es cierto, los locales encontraban el gol con muchísima suerte, pero justo es decir que Huracán empezaba a mostrar flaquezas defensivas, y a pagar cara la amonestación de C. Díaz, quien debía ser auxiliado por Sánchez Prette o Poggi: dos jugadores encargados de la creación ahora más abocados a la marca.
De este modo un equipo cuya virtud para conseguir la ventaja había sido el orden, empezó a mostrar cada vez más desajustes, situación cristalizada en una amonestación a Barrientos, luego
Se acercaban los quince minutos de juego y, con esas amarillas a cuestas, Huracán comenzaba a mostrar, como sucede habitualmente, sus diez minutos de desconcentración total, aunque Rafaela no supo que hacer con ellos.
Ante esa situación Mohamed reaccionó con un cambio: Gordillo por Coyette. Un nuevo volante recuperador para soltar más a Sánchez Prette en ataque. El cambio produce efecto en el partido. Huracán deja avanzar hasta tres cuartos de cancha, y la pasa mal en defensa, pero tiene sus chances en ataque. Porque, si bien regalaba terreno y perdía pelotas en el centro del campo, la defensa local continuaba teniendo una noche negra. En ese marco “El Turco” entendió que el juego del equipo debía ser coherente con la adrenalina del partido. Al “golpe por golpe”, casi sin juego asociado en el medio, y disputado solo en las dos áreas, contestó con la inclusión de Goltz en defensa y Guerra en ataque, afuera los carrileros, Poggi y Solana.
Bajo ese esquema Huracán tuvo la victoria en las manos porque Atlético comenzó a mostrar el mayor desgaste físico con el correr de los minutos: pasaron cerca remates de Cellay, Larrivey, Sánchez Prette y hasta Gordillo de media distancia. Y así se diluyó el partido, con los locales agotados, y con un Huracán carente de ideas, o de un delantero goleador (como lo fue Casas en su momento), que le permitiera sellar el triunfo ante un debilitado equipo local.
Ese marco final fue el que dejó en los hinchas de Huracán sensaciones encontradas: porque el punto no hubiera sido tan mal resultado en la previa, pero, una vez que Ruíz decretó el fin del partido, todos los “quemeros” sintieronla bronca de saber que tan solo con un poco más de empuje Huracán hubiera conseguido los tres puntos. Los jugadores deberán entender que sólo con goles se hacen los campeones, y que deben aprovechar, como lo hacen los rivales, los minutos de sosiego total que tienen todos los equipos de la categoría, sin excepción. Huracán se muestra indefenso cuando lo quieren arrollar, pero no empuja cuando el rival flaquea.
En cuanto al resultado, solo el tiempo (aunque en buena media también los seis minutos restantes frente a Tiro Federa) dirá si se trato de un punto rescatado o perdido.
Las tres claves del partido:
*Falta de personalidad ofensiva: aunque Rafaela tuvo más la pelota, fue Huracán el que generó más situaciones de peligro. Sin embargo volvió a mostrarse “indeciso” y falto de empuje a la hora de definir las jugadas, a pesar de tener en frente una defensa que tuvo una actuación demasiado floja.
*Desconcentración: como apuntamos en las fichas de todos los partidos, ningún equipo de la categoría se salva de sus minutos de “pasividad total”. La diferencia es que Huracán los sufre en su contra, pero no los aprovecha a su favor.
*Los líneas: es cierto que tanto Díaz como Barrientos hicieron méritos de sobra para irse expulsados (así como también Bieler), pero dos goles mal anulados a Milano en un lapso de 10 minutos es demasiado.
JM / fotos diarios La Opinión y Castellanos de Rafaela


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