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26 febrero 2007

Quiero reTurco

Con la insistencia de buscar siempre el arco rival como carta ganadora, Huracán le ganó la partida a la CAI y sumó tres porotos clave para seguir prendido arriba. Y va por más...


Fuente:

SILVIO FAVALE


Mérito de aquéllos que hostigan a sus oponentes, sin importar su propio cansancio y los avatares que el camino les tiene reservado. Sólo ésos podrán disfrutar de sus logros o, al menos, dormir tranquilos cuando el triunfo les haga el amague. Y en Huracán pueden dormir sin frazadas, porque saben que este presente está forjado por la entrega y el espíritu aguerrido que, en su caso, pregonan en la cancha y que tantas satisfacciones les va dejando al finalizar los 90''. Por eso, el hincha del Globo podrá mufarse cuando las cosas no se concreten tan rápido como desean, pero en su corazón atesoran esa semilla de esperanza que Mohamed fue regando con el correr de los días. Y así, la confianza crece y crece...

Ante la CAI pasó eso. La desesperación que sentían los locales al no encontrarle la vuelta a dos líneas de cuatro muy cerradas en su rival les hizo derramar más de una gota de transpiración. Con la pelota en su poder, Huracán encontró en Milano a su conductor y creador de envalentonadas. Rapidez al máximo y visión de juego fueron las características del chiquitín, encargado de echarles tierra a los huecos que dejaba, nuevamente, Coyette en la cancha. Y el 7 también se encargó de señalarle el hueco y habilitar a un Guerra al que siempre le falló el burro de arranque. Por eso, Solana y Sánchez Prette se desesperaban y optaban por tirar centros que jamás fueron salvadores.

Como respuesta, los del Negro Zamora se apoyaban en la seguridad de Trípodi y se la jugaban de contra. La nota la dieron recién de tres cuartos de cancha en adelante, con las buenas apariciones de Rolle, Villegas y Jara, quien puso en aprietos a la defensa rival. Pero Ubeda, patrón del fondo, se encargó de ponerle el pechazo a las balas...

Y desde el banco llegó una movida acertada. El Turco cambió figuritas en el medio y los resultados no tardaron en llegar. Porque gracias a una arremetida de Gordillo, la pelota ingresó al área y Solana convirtió en delirio lo que recibió como rebote. Porque fue eso, delirio lo que llegó después. Fue el desahogo y premio a tanto esfuerzo... Fue esa carta que viene jugando Huracán desde el inicio del torneo y que le permite ir al frente, con fuerza para cantar quiero retruco...

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