Con la magia del petiso, Huracán despachó al Halcón, sigue invicto desde la llegada de Mohamed y, a pesar del mal inicio, ya está en la pelea.
Fuente:

PABLO CAVALLERO.
Sólo Milano y su derecha, tan talentosa como haragana, podían quebrar un partido en el que Defensa había logrado dopar el ritmo y había conseguido reducir a Huracán a un vientito juguetón, apenas travieso. Lo logró con el alimento preciso para que Poggi abriera el marcador, con la pared con Larrivey y la consecuente definición tres dedos, con desprecio hacia la globa. Sólo un Turco podía guiar al pueblo de Patricios a través de la neblina, hasta llegar a una estación expectante, impensada después de, por ejemplo, haberse deglutido cinco bizcochos gentileza del ascendido Villa Mitre. El equipo de Mohamed despachó a Defensa y se acomodó, sigiloso, a seis puntos de la cima, con el plus de que todavía debe enfrentar al líder Chacarita. De la pesadilla en la gestión Sosa, ayer, sólo quedó, jocosa, la mención a la gigantografía del ex DT que decora la antesala de los vestuarios en La Paternal.
Huracán es generoso, con el show y con el rival. Porque prioriza las sociedades espontáneas aun dentro de una estructura discutible (Milano como sticker de la línea de cal, Larrivey algo alejado del área), toca, juega, a pesar de que el primer tiempo le faltaron los detalles de terminación. En esa etapa, sobre la izquierda, Celasco estiró la alfombra roja para que Poggi y, eventualmente, Barrientos y Milano, se pasearan como en la entrega de los Oscar. Pero la Quema también invita a la osadía adversaria con desacoples traseros y un Ubeda con el acelerador trabado. Defensa plantó un dibujo importado de Barcelona: 4-2-3-1. Con las incomodidades por falta de costumbre, Colombano y Saccone inquietaron por afuera. Y a fondo.
Pero cuando la visita, guerreando, había frenado el encuentro bajo la suela, se despabilaron los petisos y soltaron el Globo. El oportunismo, también, es una virtud. Rezza amontonó ¡cinco! hombres en ataque, el Turco respondió protegiendo la ventaja con cuatro defensas, pero no renunció a buscar. Al toque, Milano le pasó el barniz a la chapa cerrando una contra con glamour. Cuando ya había dado parte de ausente, Mohamed condujo a Huracán en la pelea. ¿Quién lo hubiera dicho? ¡Milano al Globo!
MARCELO DOMINGUEZ. Boxeador y quemero.
Sin el Turco se perdió tiempo
Estoy muy contento con el presente de Huracán. A pesar de que no soy de ir demasiado a la cancha, cada vez que puedo lo veo, y hoy me gustó mucho el equipo. Tal vez lo tendríamos que haber definido un poco antes, pero bueno, todo no se puede. Jugó mejor el primer tiempo, en el segundo arrancó medio dormido, pero por suerte después lo pudo definir bien.
La verdad es que este momento del equipo demuestra que el Turco Mohamed no se tendría que haber ido nunca del club. Todas las victorias ilusionan mucho a la gente, y el regreso del técnico fue un manijazo terrible para el plantel. En todo el tiempo que Mohamed pasó afuera de Huracán se perdió tiempo, y se dejaron en el camino muchos puntos importantes. Estoy seguro de que fue así, Babington se demoró en volverlo a sentar en el banco. Está de vuelta en casa. Y así nos va.
13 puntos con el Turco
Los que sacó Huracán con Mohamed. Con Chiche Sosa en el banco: diez en diez PJ.
Sigue sumando
Si se hiciera una tabla de los últimos cinco partidos (desde que llegó el Turco, Huracán estaría primero, con 13 puntos, producto de de cuatro triunfos (1-0 a Unión en el debut, 2-1 a Talleres de Córdoba, 2-0 a San Martín de Tucumán y 2-0 a Defensa) y un empate (0-0 con Platense).
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PABLO CAVALLERO.
Sólo Milano y su derecha, tan talentosa como haragana, podían quebrar un partido en el que Defensa había logrado dopar el ritmo y había conseguido reducir a Huracán a un vientito juguetón, apenas travieso. Lo logró con el alimento preciso para que Poggi abriera el marcador, con la pared con Larrivey y la consecuente definición tres dedos, con desprecio hacia la globa. Sólo un Turco podía guiar al pueblo de Patricios a través de la neblina, hasta llegar a una estación expectante, impensada después de, por ejemplo, haberse deglutido cinco bizcochos gentileza del ascendido Villa Mitre. El equipo de Mohamed despachó a Defensa y se acomodó, sigiloso, a seis puntos de la cima, con el plus de que todavía debe enfrentar al líder Chacarita. De la pesadilla en la gestión Sosa, ayer, sólo quedó, jocosa, la mención a la gigantografía del ex DT que decora la antesala de los vestuarios en La Paternal.
Huracán es generoso, con el show y con el rival. Porque prioriza las sociedades espontáneas aun dentro de una estructura discutible (Milano como sticker de la línea de cal, Larrivey algo alejado del área), toca, juega, a pesar de que el primer tiempo le faltaron los detalles de terminación. En esa etapa, sobre la izquierda, Celasco estiró la alfombra roja para que Poggi y, eventualmente, Barrientos y Milano, se pasearan como en la entrega de los Oscar. Pero la Quema también invita a la osadía adversaria con desacoples traseros y un Ubeda con el acelerador trabado. Defensa plantó un dibujo importado de Barcelona: 4-2-3-1. Con las incomodidades por falta de costumbre, Colombano y Saccone inquietaron por afuera. Y a fondo.
Pero cuando la visita, guerreando, había frenado el encuentro bajo la suela, se despabilaron los petisos y soltaron el Globo. El oportunismo, también, es una virtud. Rezza amontonó ¡cinco! hombres en ataque, el Turco respondió protegiendo la ventaja con cuatro defensas, pero no renunció a buscar. Al toque, Milano le pasó el barniz a la chapa cerrando una contra con glamour. Cuando ya había dado parte de ausente, Mohamed condujo a Huracán en la pelea. ¿Quién lo hubiera dicho? ¡Milano al Globo!
MARCELO DOMINGUEZ. Boxeador y quemero.
Sin el Turco se perdió tiempo
Estoy muy contento con el presente de Huracán. A pesar de que no soy de ir demasiado a la cancha, cada vez que puedo lo veo, y hoy me gustó mucho el equipo. Tal vez lo tendríamos que haber definido un poco antes, pero bueno, todo no se puede. Jugó mejor el primer tiempo, en el segundo arrancó medio dormido, pero por suerte después lo pudo definir bien.
La verdad es que este momento del equipo demuestra que el Turco Mohamed no se tendría que haber ido nunca del club. Todas las victorias ilusionan mucho a la gente, y el regreso del técnico fue un manijazo terrible para el plantel. En todo el tiempo que Mohamed pasó afuera de Huracán se perdió tiempo, y se dejaron en el camino muchos puntos importantes. Estoy seguro de que fue así, Babington se demoró en volverlo a sentar en el banco. Está de vuelta en casa. Y así nos va.
13 puntos con el Turco
Los que sacó Huracán con Mohamed. Con Chiche Sosa en el banco: diez en diez PJ.
Sigue sumando
Si se hiciera una tabla de los últimos cinco partidos (desde que llegó el Turco, Huracán estaría primero, con 13 puntos, producto de de cuatro triunfos (1-0 a Unión en el debut, 2-1 a Talleres de Córdoba, 2-0 a San Martín de Tucumán y 2-0 a Defensa) y un empate (0-0 con Platense).


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