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20 noviembre 2006

carta del hermano de charli fernandez

Dolor de hermanoEn memoria de Carlos “Charly” FernándezHe llorado junto a mi familia la muerte de Carlos. Hemos compartido ese dolorlacerante, incomprensible. Pero lo hemos compartido desde una experienciavivencial distinta: yo he perdido a mi hermano. ¿Qué pierde quien pierde a un hermano? Perdí a un compañero de juegos; quizá debería recordar sin comprender la camavacía y su ropa dormida en el viejo ropero que compartíamos. Perdí un lenguajecomún hecho de frases, travesuras y secretos. Perdí esas charlas, que de cama acama teníamos de chico, riendo de ocurrencias e ingenuos proyectos mientras nosacallaba el sueño. Perdí un amigo incondicional que se jugaba por mí en losrecreos del colegio o en rencillas juveniles porque el era el grandote. Perdí aquién, solidario, comprendía mi llanto. Quizá debería ahora caminar solitariopor las calles del barrio de Belgrano donde nos criamos, que antes recorríamosjuntos. Mi hermano se llevó los testimonios de una etapa. Muchas escenas,dolorosas y felices, sólo a él, lo tuvieron por testigo. Ya no podré dialogaresos momentos que para los demás, serán solo un tierno relato. El sentimiento, de difícil expresión, es de profunda tristeza. Tristeza ysoledad. ¡Cuantas cosas mueren en una sola muerte absurda! la del fatídico 17 demayo de 2006 De chico jugábamos a grabar programas de radio, el relataba los partidos y Yodecía la publicidad, el programa lo llamaba “A Puro Deporte” y la cortinamusical, la misma que la de “A Puro Globo”, ese fue siempre su sueño, y lologró. Fue a San Juan a relatar su último partido y en el regreso, el micrófonose apagó para siempre.La otra parte de esta desdicha, tiene como protagonista a una niña de catorceaños que pierde a su ídolo. Ese padre que la asombraba con su destreza y sucariño. Ella también compartió juegos y travesuras con él, y las fotoscompartidas hablan de un inmenso amor. Seguramente lo pensaba inmortal. De lamano de su padre, la vida transcurría feliz y protegida. Su desazón es tremenda,su incomprensión no tiene límites, como no tuvo límites la alegría de tenerlo ydisfrutarlo. Hoy cuenta escenas convividas que nosotros ignorábamos. Hoy guardael recuerdo en su corazón, y adorna primorosamente las fotos que los muestranjuntos, y las conserva muy cerca de su diario vivir.¿Qué le queda por delante? Una vida. Una vida que se irá poblando de proyectosque no tendrán hoy el apreciado apoyo y la sincera y acompañada alegría de“Charly”. ¿Quién queda en casa? Una esposa e hija, abatidos que no pueden atender sudolor, porque sus propios dolores los anulan. Mi hermano Carlos fue importante, muy importante, y lo seguirá siendo sin duda.Hoy tu hermano menor sobre lleva su dolor con discreción casi anónima, porquelas lágrimas y las flores no son para mí. Mañana su hija y su sobrino, querrán contarles a sus novias, a sus parejas, asus propios hijos quien era ese hombre con quien compartí tantas vivenciasplasmadas en fotos y en imborrables recuerdos. ¿Cómo se cuenta el amor dehermano? ¿Es posible contarlo? Quizá sólo en parte. El amor por Carlos haquedado dentro de mí. En eso sí, nos parecemos. Cada uno, como padres ohermanos, atesoramos momentos irrecuperables, que son imágenes de una aciagavida, que no pudo seguir siendo vida. Sólo nos resta extrañar, de distinto modo, claro, a quien todos, quisiéramosseguir abrazando.El 24 de mayo, hubieses cumplido 44, y mediante estas líneas mi eterno recuerdoa un mes del incomprensible suceso.Perdón a todos por compartir estas líneas con Uds. Pero es la forma que heencontrado para rendir un homenaje a una persona muy especial para mí y a sustres compañeros periodistas.Gracias por el apoyo, incondicional que he tenido por parte de todos. Hacia mí ya la familia.Como dice la pagina web: Estarán siempre vivos en nuestro corazón!!!Horacio Gabriel Fernández

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