Con un gol en contra y dos goles de cabeza, el Globo le ganó a Ferro un partido fácil en la cancha, pero que se complicó por no tener la frialdad necesaria en la cabeza a la hora de definir. Pudo ser goleada y terminó siendo una victoria sufrida, pero mientras tanto el “Turco” sigue sumando éxitos y el Globo, cada vez más, sube en la Tabla General.
Fuente
Semanario Quemero

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Otro partido, otra victoria, otros tres puntos... ¿Nos estaremos mal acostumbrando? ¿O será esto lo que nos tocará de acá al final de la temporada? Cada partido que pasa, el equipo se muestra más seguro, más dinámico, con más llegada, con más peligro, con más presencia. Y los rivales, cada vez más, se muestran impotentes.
¿Impotentes? Sí, impotencia. Eso es lo que fue Ferro durante toda la tarde en La Paternal. Porque terminó con nueve jugadores, y debieron ser ocho. Porque apenas se recuperó, otra vez recibió un golpe fatal. Porque Huracán le hizo tres, pero pudieron ser seis, siete, ocho. Y porque la eterna paternidad, esa que hizo que con una defensa improvisada el Globo igualmente gane, sigue marcando la historia.
Como durante todo el ciclo Mohamed, el Globo salió a jugar con tres en el fondo, aunque no fueron Cellay-Úbeda-Díaz, como hasta ahora, sino que jugó Paolo Goltz por derecha, Mauricio Jofre como último hombre y Claudio Úbeda por izquierda. Hubo algunos errores, propios de la inexperiencia de los dos primeros y de la falta de coordinación por no jugar juntos, pero ninguno fue grave. En el medio, Sánchez Prette, Barrientos, Poggi y Solana, que se comieron la cancha, no tanto por la velocidad sino por el manejo de pelota. Tocaron, tocaron y tocaron, y se cansaron de habilitar a sus compañeros para que lleguen con buenas posibilidades de gol al área rival. Baigorria jugó como enganche, lo hizo bien, tuvo mucha participación, y si bien perdió varias pelotas, demostró que puede ocupar ese lugar, al menos hasta que algún refuerzo se lo apropie definitivamente (o hasta que alguien se acuerde de un tal Guillermo Paz que está colgado, y que demostró que puede ser titular varias veces). Los de arriba, Milano y Larrivey, tuvieron una tarde desentonada. Milano provocó, con un error suyo, una amonestación para Leo Díaz, se comió varios goles, se peleó con algunos hinchas del Globo, y hasta recibió el reto de Úbeda, Mohamed y Solana por querer “cancherear” en el área chica y perderse un gol increíble. Larrivey también se perdió dos o tres goles hechos, pero como le aportó el tercero (el de la victoria) al equipo, “cumplió”.
Así, con esos diez, más Leo Díaz en el arco, el Globo salió a comerse a Ferro. No se lo pudo llevar por encima, pero siempre fue más, y por eso encontró la ventaja a los 21 minutos: recuperó Larrivey en campo rival, abrió para Solana, y éste habilitó a Sanchez Prette, quién dejó a un hombre verde en el camino y tiró un centro que De La Canal convirtió en gol en su propio arco. Quince minutos después, cuando Ferro ya era un desconcierto y debería estar jugando con uno menos por un tremendo codazo de Macalick sobre Larrivey, Goltz cabeceó un centro de Sánchez Prette y ventaja de dos. Duró poco, porque al ratito Ferro descontó (a través de Macalick), pero se quedó con diez por un golpe de Matías Díaz sobre Sánchez Prette y el partido pareció liquidado.
En el segundo tiempo, nada cambió, Huracán dominaba y tenía la pelota a placer, pero no liquidaba el partido. Milano tuvo una clarísima en el área chica, pero por tomarse todo el tiempo del mundo y querer hacer “lo que nadie sabe qué quiso hacer”, terminó perdiendo el balón y ganándose el reto de varios de sus compañeros. Para colmo, al ratito, centro al área del Globo, cabezazo de Macalick, y empate transitorio. Parecía que se repetía lo de Rafaela: Huracán no liquidaba el partido y otra vez quedaban puntos en el camino. Por suerte, no hubo espacio ni tiempo para los nervios, porque un minuto más tarde un centro de Baigorria dejó sólo a Larrivey para que, de cabeza, ponga la ventaja final.
A partir de ahí, con el debut del japonés Yukuse Kato (mostró cosas interesantes), y con Ferro con nueve por la roja a Federico Fazio, el partido se convirtió en un concierto de goles errados por Larrivey, Baigorria, Poggi, y otros.
Pudo ser goleada, pero por cabezones terminó siendo victoria. Por suerte, las victorias valen igual que las goleadas, el Globo sigue sumando de a tres, el invicto se estira, la era Mohamed sigue ilusionando, y Chacarita tiembla. Pero a seguir remando y negociando, porque para ascender van a tener que resolverse en lo inmediato dos cuestiones claves: la continuidad de Mohamed, y la apertura del Ducó, porque jugando siempre como visitantes, la suerte en algún momento va a cambiar...
¿Impotentes? Sí, impotencia. Eso es lo que fue Ferro durante toda la tarde en La Paternal. Porque terminó con nueve jugadores, y debieron ser ocho. Porque apenas se recuperó, otra vez recibió un golpe fatal. Porque Huracán le hizo tres, pero pudieron ser seis, siete, ocho. Y porque la eterna paternidad, esa que hizo que con una defensa improvisada el Globo igualmente gane, sigue marcando la historia.
Como durante todo el ciclo Mohamed, el Globo salió a jugar con tres en el fondo, aunque no fueron Cellay-Úbeda-Díaz, como hasta ahora, sino que jugó Paolo Goltz por derecha, Mauricio Jofre como último hombre y Claudio Úbeda por izquierda. Hubo algunos errores, propios de la inexperiencia de los dos primeros y de la falta de coordinación por no jugar juntos, pero ninguno fue grave. En el medio, Sánchez Prette, Barrientos, Poggi y Solana, que se comieron la cancha, no tanto por la velocidad sino por el manejo de pelota. Tocaron, tocaron y tocaron, y se cansaron de habilitar a sus compañeros para que lleguen con buenas posibilidades de gol al área rival. Baigorria jugó como enganche, lo hizo bien, tuvo mucha participación, y si bien perdió varias pelotas, demostró que puede ocupar ese lugar, al menos hasta que algún refuerzo se lo apropie definitivamente (o hasta que alguien se acuerde de un tal Guillermo Paz que está colgado, y que demostró que puede ser titular varias veces). Los de arriba, Milano y Larrivey, tuvieron una tarde desentonada. Milano provocó, con un error suyo, una amonestación para Leo Díaz, se comió varios goles, se peleó con algunos hinchas del Globo, y hasta recibió el reto de Úbeda, Mohamed y Solana por querer “cancherear” en el área chica y perderse un gol increíble. Larrivey también se perdió dos o tres goles hechos, pero como le aportó el tercero (el de la victoria) al equipo, “cumplió”.
Así, con esos diez, más Leo Díaz en el arco, el Globo salió a comerse a Ferro. No se lo pudo llevar por encima, pero siempre fue más, y por eso encontró la ventaja a los 21 minutos: recuperó Larrivey en campo rival, abrió para Solana, y éste habilitó a Sanchez Prette, quién dejó a un hombre verde en el camino y tiró un centro que De La Canal convirtió en gol en su propio arco. Quince minutos después, cuando Ferro ya era un desconcierto y debería estar jugando con uno menos por un tremendo codazo de Macalick sobre Larrivey, Goltz cabeceó un centro de Sánchez Prette y ventaja de dos. Duró poco, porque al ratito Ferro descontó (a través de Macalick), pero se quedó con diez por un golpe de Matías Díaz sobre Sánchez Prette y el partido pareció liquidado.
En el segundo tiempo, nada cambió, Huracán dominaba y tenía la pelota a placer, pero no liquidaba el partido. Milano tuvo una clarísima en el área chica, pero por tomarse todo el tiempo del mundo y querer hacer “lo que nadie sabe qué quiso hacer”, terminó perdiendo el balón y ganándose el reto de varios de sus compañeros. Para colmo, al ratito, centro al área del Globo, cabezazo de Macalick, y empate transitorio. Parecía que se repetía lo de Rafaela: Huracán no liquidaba el partido y otra vez quedaban puntos en el camino. Por suerte, no hubo espacio ni tiempo para los nervios, porque un minuto más tarde un centro de Baigorria dejó sólo a Larrivey para que, de cabeza, ponga la ventaja final.
A partir de ahí, con el debut del japonés Yukuse Kato (mostró cosas interesantes), y con Ferro con nueve por la roja a Federico Fazio, el partido se convirtió en un concierto de goles errados por Larrivey, Baigorria, Poggi, y otros.
Pudo ser goleada, pero por cabezones terminó siendo victoria. Por suerte, las victorias valen igual que las goleadas, el Globo sigue sumando de a tres, el invicto se estira, la era Mohamed sigue ilusionando, y Chacarita tiembla. Pero a seguir remando y negociando, porque para ascender van a tener que resolverse en lo inmediato dos cuestiones claves: la continuidad de Mohamed, y la apertura del Ducó, porque jugando siempre como visitantes, la suerte en algún momento va a cambiar...


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