Tigre ganó en el Ducó tras 52 años y vengó a su DT, quien lloró cuando Sosa lo colgó en Argentinos.
Por PABLO PISANI
para Diario Ole
Pasaron muchos años de la última vez. También pasaron muchos años de aquella espina clavada en la ilusión de Caruso Lombardi. Hacía 52 que Tigre no le ganaba a Huracán en Patricios. Hace 24 que Osvaldo Sosa lo colgó al Gordo, quien desde su despliegue rústico en el mediocampo intentaba hacerse un lugar en la Primera de Argentinos. "Chiche me hizo llorar mucho cuando me dejó afuera. Se ve que no le gustaba como jugador. Ahora espero que le guste como DT", le había dicho a Olé en la previa. Por respeto, o quizás por dudas sobre su reacción, nadie le preguntó a Sosa si el titiritero del rival de ayer le gustaba como entrenador. Pero el Globo lo sufrió: Caruso les puso sal a las heridas que el 1-5 de Tiro habían dejado en La Quema para que cicatrizara la suya.
Y el triunfo se basó en dos aciertos. Conociendo que el fondo de Huracán es lento, Lombardi optó por Yassogna en lugar de Mazzoni. El ex River fue el creador del primer gol, justamente ganando en velocidad ante los centrales. Buscando oxígeno en la conducción, el DT sacó a Wílchez para meter a Román Martínez. Y también entró Diz, quien la bajó en el área para que el ex Arsenal la metiera contra un palo. Dos frutillas estratégicas para ganar un partido mal jugado colectivamente y con exceso de pelotazos.
Huracán sufrió la mala tarde de Sánchez Prette para hacer pie en el medio, además de la falta de ritmo de Solana, quien no está para los 90''. Entonces, Larrivey tuvo que esperar el ingreso de Poggi para que le quedara una más o menos seria y Núñez volvió a ser blanco del mal actuar de sus compañeros. "Parece que en este equipo ser delantero es una penitencia", se le escapó de las entrañas a un hincha que no quiere que le cuenten más cuentos al ir a dormir...
Caruso se ensanchó como nunca. Ni miró hacia el otro banco y se tomó con soda el avance de Chiche, quien en el primer cruce en los vestuarios le preguntó, con onda, por qué revolvía el pasado. "Fue una anécdota que me quedó de aquel momento", retrucó Lombardi. Y a la salida volvió a recibir, en su brazo, el apretón de la mano izquierda del DT de Huracán. La imagen reflejó que entre ambos sólo hay viejos recuerdos. Y aquella decisión que en el 82 el entrenador de Tigre tomó como un desplante, ayer recibió la visita de un triunfo que puso las cosas a mano. Y llevó hasta las nubes el ego del hombre del candado.
Últimos Posts
27 agosto 2006
Lo hizo llorar
Publicadas por
Lucila Comeron
a la/s
7:31 p. m.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario