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28 agosto 2006

ESTE EQUIPO NO ES UN CHICHE

Fuente
Semanario Quemero





Con un gol casi sobre el final, Tigre después de 52 años venció al Globo en Parque Patricios. Si bien son solamente tres partidos, no se encuentra un indicio de regularidad, una línea de juego clara ni una actitud pareja entre todo el plantel. Debió ser empate, lo cual también hubiese sido un resultado malo. El Globo perdia desde el primer tiempo y Larrivey apenas comenzado el Segundo Tiempo había conseguido la igualdad parcial. Esperemos que esto de ganar afuera y defraudar de local no se convierta en un estigma como ya nos ha pasado. Ahora, difícil viaje a Comodoro

Por ahora el desconcierto acerca de cual es el verdadero equipo es muy grande. Es que en tres partidos vimos tres caras diferentes, lo cual no nos deja para nada tranquilos. Los tres puntos conseguidos en Córdoba nos habían devuelto el alma al cuerpo, por eso el público volvió a darle una nueva oportunidad y se acercó al Ducó para acompañar. Claro, con el correr de los minutos y al ver que desde adentro nada se transmitía, fueron más los murmullos que los cánticos de aliento.
El equipo de Sosa se paró con un dibujo muy extraño: 3-1-3-1-2, con Leonforte despegándose de la defensa para hacerle hombre a Wilchez, y Solana jugando más suelto delante del mediocampo. En la teoría puede ser que Chiche haya imaginado un mayor control de los habilidosos visitantes y una salida rápida de contra para sorprender. Pero lo que no alcanzamos a observar con buenos ojos es la preocupación tan grande de nuestro DT por controlar el juego y las individualidades de Tigre en lugar de proponer un juego dinámico, asociado, con la pelota al piso y con sorpresa, que provoque la preocupación del equipo rival en marcar a los nuestros.
El primer tiempo fue pura imprecisión, mucha lucha en el medio, muy cortado y con muy poco juego asociado. Apenas algunos destellos de Tigre en intentar armar alguna jugada por abajo. Huracán, en cambio, lejos del juego que le dio brilló en los mejores momentos de su historia, prefirió el camino del pelotazo para que se arreglen Núñez y Larrivey, siempre de espaldas al arco y con dos defensores pegados como estampillas. Así y todo, algunos envíos al área provocaron algo de peligro a favor del Globo.
La modorra de la tarde se cortó con la primera jugada de peligro del partido, a los 32 minutos, cuando un anticipo defensivo de Úbeda quedó corto y le permitió a Yassogna escurrirse dentro del área, eludir a Leo Díaz y con ángulo muy cerrado meter un centro rasante paralelo a la línea de meta, que Cristian Díaz, en su intento por rechazarla, terminó mandando la pelota al fondo del arco con su botín derecho.
Cuando todos pensamos que el Globo iría con orgullo en busca del empate, nos encontramos con que el juego sin vértigo continuó siendo el dueño de la escena. Sólo un cabezazo de Núñez inquietó al arquero visitante, que mostró buenos reflejos para responder sin dar rebote.
Quedó claro que la primera etapa no le dejó nada positivo a Huracán, ni en el juego ni en la forma de pararse en la cancha, y que para cambiar de actitud necesariamente habría que cambiar el esquema y también algunos jugadores. Y así también lo entendió el DT, que mandó a la cancha a Poggi en reemplazo de Solana, al que se le notó muchas ganas pero pocas respuestas físicas.
El Globo salió al segundo tiempo con un esquema 3-2-3-1-2, con Leonforte retrasándose a la defensa, con el adelantamiento de Cellay por derecha, con un doble cinco conformado por Sosa y Sánchez Prette (de muy flojo desempeño), y Vizcarra parado como enganche (su puesto natural en inferiores). De esta manera Poggi se ubicó como carrilero por izquierda (era hora que juegue donde más rinde!!!) y enseguida nomás se pudo ver el efecto positivo, ya que en el primer desborde del hábil volante metió un centro al corazón del área, que Vizcarra tomó de aire, la pelota rebotó en un defensor y le quedó servida a Larrivey, quien sacó un zurdazo bajo que se metió junto al palo izquierdo de Abraham.
El empate le vino de maravilla al partido y también a nuestro ánimo quemero. De repente empezó a aflorar la sensación de que se podía revertir el resultado y por eso la hinchada acompañó con su aliento.
La presión que ejerció Huracán desde el inicio del segundo tiempo sobre la salida de Tigre se diluyó en pocos minutos, lo que permitió que el juego se equilibre rápido. Huracán retomó el camino del pelotazo y ni siquiera las ganas de Alfaro cuando ingresó por Núñez pudieron arrimar peligro al arco de Tigre, que con el paso de los minutos empezó a quedar cada vez más lejos, casi tanto como le quedaba a los de Victoria el arco de Leo Díaz. Sin embargo, dentro de lo feo y trabado del juego, era Tigre el que se destacaba por intentar llevar a cabo un juego asociado y con la pelota al piso, lo que le posibilitó, sin llegar a ser punzante, ir merodeando cada vez más seguido el área del Globo.
Cuando la firma del empate era un hecho y sólo restaba que Collado marque el final, a los 42 minutos llegó un rechazo corto de Cristian Díaz que quedó picando en la medialuna, apareció Román Martínez (que había reemplazado a Wilchez) quien sacó un tiro bajo que se coló al lado del palo derecho de Leo Díaz.
Con la derrota a cuestas, el Globo intentó la patriada final. Y casi le sale bien. Buen centro de Poggi (esta vez desde la derecha), cabezazo de Úbeda que alcanzó a rechazar el arquero y el rebote que le quedó a Larrivey en el borde del área chica, pero esta vez el goleador no estuvo fino y su disparo se fue al lado del palo y con él las ilusiones quemeras.
Otra dura y desconcertante derrota en el Ducó, con un Huracán lleno de dudas y lejos de un patrón definido de juego. Según palabras de Chiche Sosa en rueda de prensa, la derrota tuvo que ver con que hay jugadores que se ponen nerviosos jugando en nuestro estadio, otros que venían de largas inactividades y deben ir mejorando en cada partido y otros que tuvieron bajos desempeños.
Además de perder los tres puntos, al Globo también se le diluyó como agua entre las manos una de las pocas rachas favorables que le quedaban. Tigre venció en el Ducó después de 52 años... Sin palabras.
Ahora la oportunidad de burlar a la historia se le presenta a Huracán, que deberá intentar vencer a la CAI en Comodoro Rivadavia y traer el primer triunfo de tierras patagónicas. Para lograrlo, el DT podrá contar con Hugo Barrientos (hijo dilecto de esa ciudad y gran conocedor del viento patagónico), que ya cumplió la fecha de suspensión, y con el as de espadas: Mauro Milano, que viene poniéndose a punto en lo físico. ¿Podrá cortar la racha?
Huracán 1: Leonardo Díaz; Christian Cellay, Claudio Ubeda y Cristián Díaz; Germán Leonforte; Esteban Vizcarra, Cristian Sánchez Prette y Juan Manuel Sosa; Gerardo Solana; Joaquín Larrivey y Héctor Núñez. DT: Osvaldo Sosa

Suplentes: Adrián Villa, Mauricio Jofre y Damián Nieto.

Tigre 2: Diego Abraham; Santiago Morero, Alexis Ferrero y Juan Blengio;; Martín Galmarini, Diego Castaño, Nicolás Torres y Matías Gímenez; Lucas Wilchez; Cristian Yassogna y Aldo Visconti. DT: Ricardo Caruso Lombardi.

Suplentes: Lucas Abud y Luciano Krikorián

Goles: PT: 32’ Cristian Díaz (en contra).ST: 1’ Larrivey, 42’ Román Martínez

Cambios: ST: Al inicio: Federico Poggi por Gerardo Solana (H), 16’ Román Martínez por Lucas Wilchez y Sebastián Allende por Martín Yassogna (T), 23’ Cristian Alfaro por Héctor Núñez (H) y 27’ Facundo Diz por Aldo Visconti (T).

Amonestados: En Huracán: Germán Leonforte, Juan Manuel Sosa, Joaquín Larrivey y Cristian Sánchez Prette. En Tigre: Nicolás Torres, Santiago Morero, Diego Castaño y Aldo Visconti.

Arbitro: Javier Collado (Bien)

Estadio: Tomás Adolfo Ducó

Recaudación: $ 46.463 (le quedó completa a Huracán por acuerdo entre presidentes)

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