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05 junio 2006

Sangre, sudor y muchas lágrimas

Los dos partidos de la serie entre Argentinos y Huracán fueron muy intensos y la incertidumbre en el resultado se mantuvo hasta el último minuto. Por eso con el resultado consumado, los dos técnicos se fueron de la cancha llorando: Domenech por la emoción de haber cumplido el objetivo; Mohamed porque se va del "Globo" sin haber podido devolverlo a Primera.

Fuente:

Alejandro Calumite

Una factor común, las lágrimas, para dos sensaciones tan distintas: la alegría extrema y la desilusión en su punto más alto. Así se fueron los dos técnicos, Adrián Domenech y Antonio Mohamed, tras el último de los dos partidos que enfrentaron a sus respectivos equipos en la lucha por jugar en Primera la próxima temporada. Y vale la pena repasar sus particulares historias para entender el por qué de estas reacciones.

Domenech, hombre del riñón del club de La Paternal, había tenido una experiencia en este tipo de partidos como ayudante de campo de Sergio Batista en el "Bicho", cuando le ganó la Promoción a Talleres, y también conoció la segunda categoría cuando junto al "Checho" trabajó en Nueva Chicago.

Pero nunca había experimentado en primera persona el rol de entrenador, algo que le cayó como una situación no deseada, como él mismo lo definió, tras la salida de Gregorio Pérez con el equipo en zona de Promoción y llevando adelante un proyecto de hacerse cargo de las inferiores del club.

Y al final, la del domingo pareció ser la tarde del "Ruso": con un equipo de mayoría de chicos de la cantera (ocho de los once titulares salieron del semillero de La Paternal), pudo dejar a Argentinos en Primera, se ganó la ovación de todos los hinchas de Argentinos y, más tarde en el vestuario, los dirigentes lo ratificaron en el cargo de entrenador para la próxima temporada.

El caso de Mohamed es distinto: volvió al fútbol argentino y fue a dirigir a la B Nacional con una sola misión: devolver al "Globo" a la elite de nuestro país. Y lloró por bronca, porque quedó a las puertas de conseguirlo justo en la semana en la que había anunciado oficialmente que no seguiría en el club independientemente del resultado.

Y por eso lloró el "Turco": por bronca, desilusión, y cierta frustración por no haber podido lograr su cometido. Pero también, íntimamente, debe sentirse orgulloso de haber llegado a donde llegó sin haber renunciado nunca a los principios del buen juego, con planteos ofensivos y siempre pensando los partidos con Huracán como protagonista.

Pero el fútbol es así, hay ganadores y perdedores. Y el duelo de los técnicos los ganó Domenech, que se fue llorando de emoción. Y lo perdió Mohamed, que se fue llorando de desilusión. Hubo abrazo entre los dos antes de meterse en los vesturairos, de felicitación y de consuelo. Porque Argentinos, con Domenech a la cabeza, se queda en Primera. Y porque Huracán, con Mohamed como guía, fue un rival más que digno.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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