Joaquín Larrivey decidió por el momento no jugar más en Huracán debido a las agresiones verbales y físicas recibidas el último fin de semana por seudos simpatizantes de club. Además, Pablo Monsalvo lleva diez días sin presentarse a entrenar por el mismo motivo. La CD repudió la agresión mediante un comunicado y Sergio Marchi mantuvo una reunión con el plantel.
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Por Claudio Azamini
Impotencia, amargura, tristeza eterna debe sentir un jugador cuando deja su amada profesión y más cuando lo hace porque su vida corre peligro. Así de triste y cruda es la realidad de Joaquín Larrivey que decidió, luego de una extensa larga con el cuerpo técnico y sus compañeros, no jugar más por el momento en el primer equipo, debido a la tremenda agresión que recibió en el lobby del Comodoro Hotel el último sábado después de la derrota ante la CAI.
Además del joven delantero, fueron hostigados por estos, que dicen llamarse hinchas de Huracán, Mauro Milano y Leandro Grimi. El primer llamado de atención lo había dado Pablo Monsalvo cuando dispuso alejarse del plantel por haber sido amenazado por estos mismos personajes. En su momento hicieron que pase desapercibido, porque el mediocampista quedará libre en junio próximo, ya que jugó dos años por el 20 %.
Que la barra brava de Huracán visite a sus jugadores, lamentablemente no es noticia. Pero esta vez se pasaron de la raya que tanto dirigentes, jugadores, cuerpos técnicos, fiscales y periodistas permitimos. Luego de la derrota ante la CAI, un pequeño grupo de jugadores, entre los que se encontraban Leandro Grimi, Mauro Milano y Joaquín Larrivey fue sorprendidos en el segundo piso del Comodoro Hotel (él cual utilizaron los jugadores para que no haya problemas y evitar visitas indeseadas por problemas pasados con Pablo Migliore) del por un puñado de delincuentes que comenzaron a agredir verbalmente a estos futbolistas, diciendo cosas como "no jueguen más. Estamos cansados de los pendejos en el club. Olvídense de jugar, si lo hacen los vamos a lastimar..." Estas mismas ¿personas? fueron los que anteriormente habían realizado visitas "de aliento", pero todo quedó en la nada. Además, fueron los mismo que después de la gran victoria ante Ben Hur "apoyaban" al equipo y prometieron no "molestar" al plantel.
Cuando parecía que la tercera visita en la temporada de los que barras bravas se consumía, uno de sus cabecillas comenzó a agredir fisicamenente a Larrivey, quien en ningún momento atinó a contestar semejante despropósito para evitar que pase a mayores el trato. Ante sendos bofetazos, el canterano atinó a defenderse, ya cansado de la agresión, lo que desató increíblemente una gresca entre los jugadores y este grupo de mafiosos. A tal punto llegó el altercado, que uno de los ¿hinchas caracterizados? tomó un cuchillo y prometió degollar al delantero y terminó arrogándole el elemento contundente. Gracias a Dios no llegó a destino.
Luego de que se ¿calmaran? los ánimos, los futbolistas, cuerpo técnico, asistentes, medico y Jorge Fernández Wade, el único dirigente que viajó a Comodoro Rivadavia acompañando a la delegación, debieron soportar que los agresores compartan los asientos del aéreo que volvió a Capital Federal. Obviamente, las agresiones verbales continuaron una vez que el plantel pisaba el suelo del Aeroparque Metropolitano Jorge Newery.
El día después fue distintos para todos. Antonio Mohamed, sus ayudantes, los máximos directivos, jugadores y Sergio Marchi de Futbolistas Argentinos Agremiados, compartieron una larga reunión para ¿encontrarle? una solución a semejante acto de violencia y buscar de manera urgente la seguridad mínima. Por lo pronto, el plantel no concentrará más en el estadio y entrenará bajo custodia policial. Además, perdió ya a dos jugadores: Joaquín Larrivey y Pablo Monsalvo que decidieron no estar más en el primer equipo. Además, aún falta saber cuál será la decisión de Mauro Milano y Leandro Grimi, los otros dos perjudicados.
El siguiente párrafo fue emitido por la CD del Club luego de la vergüenza sucedida: "Por tal motivo, la Comisión Directiva del Club Atlético Huracán desea comunicar su más enérgico repudio a las manifestaciones de violencia provocadas por algunos individuos que concurrieron a presenciar el partido en Comodoro Rivadavia y que luego irrumpieron en el Hotel donde se hospedaba la delegación. Nuestra posición es clara y contundente, nos solidarizamos con el plantel y el cuerpo técnico y prometemos extremar las medidas de seguridad necesarias para garantizar el normal desenvolvimiento de sus tareas. Por otra parte queremos remarcar como inexactas e injustas las versiones en las que se involucra a esta Comisión con el pago de pasajes a individuos que se expresan a través de la violencia".
Las palabras y las letras increíblemente se las lleva el viento. Lamentablemente los jugadores, directivos y cuerpo técnico, en este caso de Huracán siguen sufriendo el terror por las provocaciones de estos barras que no admiten perder un par de partidos. Todos esconden la cabeza debajo de la tierra, tal como lo hace el avestruz. Señores es hora de actuar. Más porque la vida no vale tan poco como para perderla a manos de estos delincuentes que no debe seguir estando en libertad.
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25 abril 2006
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Lucila Comeron
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11:59 a. m.
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