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23 abril 2006

La violencia no tiene fin

Fuente:

COMODORO RIVADAVIA. ESPECIAL

La goleada derivó en una agresión y un escándalo. La caída de Huracán ante la CAI terminó de la peor manera: cuando caía la tarde al Comodoro Hotel donde se alojaba la delegación del club de Parque de los Patricios entraron tres barrabravas para amenazar a los jugadores del plantel, mientras estos merendaban. Uno de ellos amedrentó con un cuchillo al delantero Joaquín Larrivey, aunque esta versión fue desmentida por otra fuente que consultó Clarín.

Cuando se produjo la apretada varios de los compañeros de Larrivey salieron en su defensa. Allí, Mauro Milano y Leandro Grimi, entre otros, también sufrieron agresiones de palabra y hubo forcejeos, golpes y empujones. Tras ser separados de los jugadores los barras, que fueron reconocidos por los jugadores, dijeron: "En Aeroparque vamos a hablar". Y se fueron del hotel. Según versiones, la parte pesada de la hinchada de Huracán viajaría en el mismo vuelo con el plantel, con pasajes aparentemente pagados por dirigentes del club. Al cierre de esta edición, la delegación del equipo que dirige Antonio Mohamed volaba rumbo a Buenos Aires. Un episodio lamentable.

En cuanto a lo estrictamente futbolístico, la CAI complicó la situación de Huracán. Lo superó en todo momento y le recortó las posibilidades de obtener de una plaza para pelear la Promoción. El conjunto de Comodoro Rivadavia quedó a cuatro unidades de los líderes. La CAI fue más, hizo mucho más. Encontró la fórmula del éxito y selló la justificada diferencia. Lástima que lo deportivo después pasó a un segundo plano. La derrota desató la peor de las reacciones y la violencia también se impuso por goleada.

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