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30 abril 2006

'Ahora queremos ser campeones'

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Por Oscar Cervera

Cerca de 12.000 almas llegaron a Parque Patricios con el verde y negro en su pecho, los once partidos invictos lo respaldaban. Ahora no sólo se sumó uno más, sino que el conjunto de Motta por primera vez está en lo más alto de la tabla de posiciones.

La gente sueña, delira, imagina, compara con aquel equipo que logrará el ascenso en Córdoba frente a Instituto, que Simón es el “Topo” Gomez, entre tantas cosas. ¿Y los jugadores?, la mayoría prefiere cautela, pero…Mattiuzzo no: “Pusimos todo, lo ganamos con mucha garra y ahora queremos ser campeones”. Nada de casete, ni cautela, el ex San Lorenzo se la jugó y la apuesta está hecha.

“Yo les había dicho a los muchachos que teníamos que hacer un trabajo en el primer tiempo y otro en el segundo. Habíamos preparado todo y desgraciadamente con las expulsiones se truncó. Creo que con once la diferencia hubiera sido mayor. Con nueve lo aguantamos bien, con Zermatten fresco y la movilidad de Simón hicimos diferencias”, era el análisis de Rodolfo Motta, técnico de Chicago. Otra parte fundamental de la columna vertebral del torito es César Carranza, quien tuvo que resignar su lugar por las expulsiones de sus equipo, pero igual tuvo una tarea destacada y en la zona de vestuarios dialogó con ASCENSOYA: “Se esfuerzo terrible, cuando nos quedamos con nueve hombres, todos se mataron en la cancha, se supo mantener la pelota en los momento justos y nos llevamos un triunfo espectacular”.

La figura de la tarde fue Lucas Simón, anotó los tantos de Chicago y confirmó su buen momento: “Sin dudas fue mi mejor partido desde que debuté e primera. Me dieron la oportunidad de jugar de titular, me brindaron confianza y puse mi mayor esfuerzo para que las cosas nos vaya bien a todos”. Es el deseo de todo el pueblo de Mataderos, que ahora le reza a San Simón, que realizó su primer milagro en una tarde de gloria en Parque Patricios.


Vida y Milagros de Chicago, según San Lucas

Hay momentos en la vida de toda persona, incluídos los periodistas, por supuesto, que le faltan las palabras, pues estas son demasiado limitadas para describir determinados actos, como el que vimos esta tarde en la cancha de Huracán. Se hace cuesta arriba explicar como un equipo, con dos jugadores menos en casa ajena, con los mejores nombres de la divisional enfrente, no solo matiene la ventaja (con un gol en clara posición adelantada), sino que agranda la diferencia y aguanta, con heroicidad, la remontada desesperada de un grupo de hombres desesperados, constituyendo así una epopeya.
Todo eso lo vivimos en Patricios. Desde un Huracán mejor, más claro y profundo, dolido en su amor propio por las apretadas de la semana, hasta un Chicago que se levanta, llega, convierte con polémica (cuando la pelota tocó la red, el asistente Alejandro Pérez levantó la bandera, y luego...¡la bajó!), Larribey, entero, le rompe el palo en la primer jugada luego de la desventaja, y la cosa se hace de ida y vuelta. No pueden parar a Poggi ni atándolo, ni a Simón indomable, en el partido de su vida. Motta protesta, cruza hasta el banco de Huracán y se va expulsado. Pozo salva el segundo gol ante Carranza, y Vega (en una tarde consagratoria) se lo saca a Poggi. Y van y vienen. El Turco lo pone a Milano de arranque en el segundo tiempo, y en 12 minutos, Wenrly (de pésima noche) ve amarilla y roja. Y Huracán pierde ante Vega lo que Higuaín pierde ante Pozo. Y Nico Sánchez ve la roja y Chicago queda en 9. Y Simón juega por dos, lo desparrama a Cellay, aguanta a Jofré y define con un toque glorioso ante Pozo. Locura en los 9.000 visitantes. Éxodo en la platea quemera. Marini, en cuclillas, es la imagen del naufragio, de un equipo que nunca, en todo el año, encontró el juego durante dos fechas seguidas. Hay tiempo para un cabezazo de Alfaro que descuenta y para nada más. Chicago lo ha logrado. Con dos menos bancó la parada en Patricios, se llevó el mejor triunfo de la temporada, llegó a la punta y espera por Talleres. El milagro lo hizo Simón, que por una tarde fue apóstol de la gloria.

Huracán: Pozo (7); Jofré (3); Cellay (3); Grimi (4); Sosa (3); Di Alessio (3); Sánchez Prette (5); Poggi (8); Marini (4); Larribey (5); Álvarez (3)

Cambios: Milano (6) x Sosa; Alfaro x Sánchez Prette; Lobo x Poggi

Amonestados: Jofré, Lobo, Di Alessio, Poggi.

Gol: 1-2: Huracán, perdido por perdido, va por inercia. El juez le cobra un off side inexistente a Simón, y en la contra, Alfaro cabecea y descuenta. 1-2

Chicago: Vega (9); Wenrly (3); Sigalli (6); Sánchez (7); Testa (7); Zarif (6); Pellerano (9); Mattiuzzo (6); Carranza (4); Higuaín (5); Simón (10)

Cambios: Donda (5) x Zarif; García x Carranza; Zermatten x Higuaín

Expulsados: Wenrly, Sánchez.

Goles:
1-0: Desborda Zarif, el centro es pasado, la pelota vuelve al medio, Lucas Simón, en clara posición adelantada, que el asistente advierte, convierte. Lo da el juez, el asistente baja la bandera y Chicago se pone arriba.1-0
2-0: Chicago resiste como puede, con dos menos. Higuaín estuvo a punto de aumentar, pero Pozo lo evitó. Falla Cellay, se la lleva Simón, aguanta el trancazo que le tira el defensor, sale Pozo desesperado y Lucas, con maestría, la define por encima del arquero. Golazo. Triunfazo. 2-0

El juez: Darío Maccarone (3): Dio mal el primer gol de Chicago, más allá del error del línea. Mal expulsado Sánchez, y no le dio un claro penal a Poggi, a quien amonestó.

La figura: Lucas Simón (10): Indiscutible, claro, notable. La fiera Simón se lleva las loas, por complicar a la defensa de Huracán, por aguantarla cuando Huracán iba con todo, por los goles, por la tarde que se regaló. Enorme. Menciones para Vega (9); Pellerano (9) y Poggi (8)

Lo mejor: El partido. Inolvidable epopeya de Chicago. Honor a la actitud (y nada más) de Huracán. Enorme marco para un partido que el torito guardará para siempre como un incunable.

Lo peor: La semana de Huracán no admitía una levantada a corto plazo. Más allá que no soprende que Huracán juegue mal (lo hizo durante casi todo el torneo), una vez más, con dos jugadores menos el rival, al equipo de Mohamed se le van los puntos. Los errores defensivos son temerarios, dignos de chicos que recién arrancan, No se ve una línea clara de fútbol, más allá de la voluntad de ir al frente, siempre loable. Cuando tenía dos jugadores más, en vez de hacer correr la pelota, optó por tirar centros. Cada vez que la tenía Simón terminaba con infracción a favor de Chicago. Y así podría seguir y este informe se haría mucho mas extenso. Lo cierto es que ya perdió el 3er puesto a manos de Belgrano, y lo que viene no es nada sencillo (¿qué lo es para este Huracán?). Huracán no sabe a que juega, sabe que quiere ganar, pero no idea correctamente las formas. Por eso, cuando viene otro equipo con los mismos objetivos, pero sabiendo claramente como y con que ganarlo, pasa lo que pasó esta tarde; aún con dos jugadores más.
El pueblo del quemero no puede creer ni tolerar semejante injuria a su buena fe, y asiste, estoico, a otra frustración. La gente sigue esperando, sigue apoyando, sigue alentando, sigue yendo pero ya casi no cree. Lo une a este momento el interminable amor a la camiseta, pero no a sus representantes. Hoy Huracán espera un milagro para subir. Los milagros existen, claro que si. Habrá que ver si se da una vuelta por Patricios. Al menos, para su sufrido hincha, que lleva al Globo en su corazón y no puede creer este asalto a la ilusión.

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