El día y la noche. El nerviosismo y la serenidad. Huracán de Parque Patricios dividió su desempeño ante el otro Huracán, el de Tres Arroyos, en dos porciones, coincidentes con cada mitad del encuentro.
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Por un minuto, el inicial, el local preocupó al visitante. Prematuramente el encuentro había encontrado su fisonomía: los dueños de casa avanzaban vertiginosamente, la visita practicaba un juego sin complicaciones. Bajo estas características arribó la apertura del marcador. Claudio García se elevó en el área rival y conectó un cabezazo cruzado, letal. Los nervios comenzaban a adueñarse del equipo de Mohamed que carecía de profundidad, se entretenía con un toque intrascendente, casi displicente. Sólo el penal fallado por Alfaro dio al encuentro cierto atractivo. El propio García se encargó de dejar su saldo en cero: en el epílogo rozó un centro inofensivo y lo desvió hasta la red. En contra. Daba la sensación de que por otra vía el gol no llegaría.
El complemento mostró la mejor faceta del conjunto porteño. Ya sin nervios y con el empate en el bolsillo, se dedicó a esperar. El visitante regresó sin reacción, como sorprendido por la recuperación. Antes de los 10 minutos, Alvarez y Milano daban al local una ventaja tranquilizadora, pero no definitiva. Los de Tres Arroyos despertaron, atacaron y descontaron, por el simple asedio. Pero era tarde, los intentos finales no alcanzaron. Los merecimientos volcaron el resultado en favor del local. Fue 3 a 2, festejado, sufrido. Y justo.
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01 marzo 2006
El mejor Huracán fue el de Patricios
Publicadas por
Lucila Comeron
a la/s
12:50 p. m.
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