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27 agosto 2007

Huracán sopló con fuerza y liquidó a Central en Rosario

El único gol lo hizo Franco Mendoza en el primer tiempo. Fue expulsado Sánchez Prette.

Fuente:

Andrés Actis
ROSARIO


Le faltaba un condimento a este regreso de Huracán a la máxima categoría del fútbol argentino. Había un festejo todavía pendiente: el triunfo. Porque pese a los méritos y a las buenas intenciones plasmadas en los primeros tres cotejos, el equipo de Antonio Mohamed estaba seco en cuanto a victorias. Y si bien la cosecha no era mala, sólo había recolectado empates con sabor a poco (Arsenal, Lanús y Tigre). Entonces, la vuelta a Primera tenía una deuda. Pero ayer en Rosario el compromiso se saldó con creces. Merecida y justa victoria ante Central por 1 a 0.

Huracán no sólo se fue en ganador desde el Gigante de Arroyito sino que se demostró a sí mismo que tiene con qué para pelear su objetivo de permanencia. Porque este equipo que conduce Mohamed nunca se sale de su libreto. Sabe por donde está su ganancia. No derrocha fútbol, es cierto. Pero crece y se agranda en la cancha desde el equilibrio en todas sus líneas. Y ayer lo ejecutó desde el minuto cero. Porque ya de entrada superó a su rival desde lo táctico, desde lo puramente estratégico.

Porque desde la lucha y contención de Barrientos y Sánchez Prette; y a partir de los desbordes de Zarif por derecha y Poggi por el andarivel izquierdo, la visita se apoderó rápidamente del juego. Y más si se le suma que Central no daba pie con bola en ningún sector del campo: la línea de tres sufría horrores ante cada arremetida o aproximación de la visita, el medio carecía de marca y de juego, y arriba Arzuaga y Vizcarra luchaban en soledad. Entonces, el partido estaba a voluntad de Huracán.

¿Qué le faltó? Eficacia cuando enfrentó a Cristian Alvarez. Nada más. Y la vía buscada fue desde el juego aéreo. Tuvo el gol en dos cabezazos: primero Sánchez Prette impactó un centro de Coyete que el arquero mandó al córner, y minutos después Goltz conectó una pelota llovida que se fue apenas desviada. Búsqueda que tuvo sus frutos cuando expiraba la primera etapa. Tras un córner mal ejecutado por Central -falló siempre en la pelota parada el local-, Sánchez Prette habilitó a Mendoza, quien facturó ante la desesperada salida de Alvarez. Gol y justicia.

Pero lejos de ir a liquidar el partido en el complemento, Huracán le cedió el terreno y el protagonismo a Central. Y sufrió, claro. Porque a puro empuje y casi de arremetida -nunca progresó a través del juego asociado-, los dirigidos por Ischia se acercaron con peligro. Pero apareció la figura de Barovero. Es que hay que decirlo: el arquero terminó siendo clave en el éxito de Huracán debido a que tapó dos pelotas que tenían destino de red. La primera a Papa tras un preciso centro de Costa y la segunda, la más difícil e importante, a Arzuaga cuando el partido ya estaba en el epílogo.

Pero no hubo tiempo para más. Fue final y victoria para Huracán, nomás. Y en el análisis de los 90 minutos fue un triunfo justo que tal vez pueda ser el punto de partida. El tiempo dirá...

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